Ni LeBron James, ni Ginóbili, ¡Chavarría! Es uruguayo, tiene 90 años y sigue jugando el básquetbol: un canto a la vida
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Don
Raúl entra a la cancha. Bastón en mano, camina unos metros y llega al banco. Se
saca la campera y se ajusta los championes. Y allá va. A jugar al básquetbol.
Como uno más. Sencillo es decirlo, extraño resulta verlo. No es el promocionado
LeBron James. Mucho menos Manu Ginóbili. Tampoco calza los puntos de Horacio
Tato López. No. Este hombre juega por cosas más importantes. “El básquetbol es
mi rinconcito, es donde disfruto la vida. La veo pasar y la veo venir”, afirma.
Raúl
Chavarría, un caso único en el mundo. Un canto a la vida. Un ejemplo de
voluntad. Tan nuestro como su orgullo. Un uruguayo de 90 años que FIMBA
(Federación Internacional de Maxibasketball) destacó como el jugador de
básquetbol más longevo del mundo.
Su
ánimo jamás decayó. Para muestra, lo que sucedió previo a viajar a Finlandia
para defender a la selección. Su médico, debido a las horas de vuelo y su edad,
le recomendó no viajar. Raúl comunicó la noticia a sus compañeros. El grupo
quedó tocado por perder a uno de los suyos. Pero, una semana después, el hombre
se subió al avión.
Nació
el 12 de agosto de 1930. Con 16 años empezó a jugar al básquetbol en el club
Perseo que tenía una cancha donde era la sede de Ferrosmalt. “Era una cancha de
tosca en la que había que evitar chocar con los ladrillos para no caerse”,
rememoró Raúl Chavarría en charla con Que
la cuenten como quieran.
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Raúl jugando, atrás de Bauzá y Cacho Moreira |
El
tema es que el sueño de Perseo duró apenas un año. “Resultó que le pidieron la
cancha y el cuadro se desarmó. Ahí los jugadores, muchos que eran cracks como
el olímpico Coito, papá de Fabián el técnico de fútbol, se fueron a otros
equipos. Y yo, que nunca fui estrella pero tuve la suerte de jugar con ellos,
tomé la decisión de ir al club que me quedaba más cerca”.
Fue
así como jugó en Albatros y Aurinegro hasta que, una nueva mudanza, determinó
un cambio de deporte.
Pasó
del básquetbol a las bochas jugando federado por Congreso, Banco República y La
Estacada. Tal fue la pasión que le despertaron las bochas que formó una cancha
en el club del balneario Solís.
El bancario
Raúl
Chavarría compartió su vida deportiva con la laboral. Fue bancario. En la
charla con Que la cuenten como quieran
manifestó haber tenido la fortuna de “aprender un sistema contable nuevo que
trajeron los italianos”.
Tenía
entonces 18 años cuando salvó las pruebas para entrar en el mercado laboral. Se
le presentaron opciones: La Caja Obrera, el Banco República, que reveló le
pagaba cinco pesos más, y el Latinoamérica que recién abría sus puertas.
“Opté
por ir al que recién iba a empezar y arranqué en el Latinoamérica que luego se
convirtió en el Banco Americano. Éramos cinco empleados. A los dos meses
presenté un trabajo para acomodar el sistema de las máquinas, inventé unos
formularios y el asunto fue que eso hizo que el banco abriera sucursales y en
la segunda sucursal que abrieron me nombraron jefe. Una cosa que normalmente se
conseguía a los 20 años me tocó a los 18. Recuerdo que de 150 pesos pasé a
ganar 600”, rememoró.
En
su nuevo empleo disputó torneos de básquetbol bancarios donde tuvo como
compañero a Walter Rial y se enfrentó con el goleador olímpico Adesio Lombardo.
A la Unión de Veteranos
Pasado
un tiempo don Raúl se inscribió en la Asociación Cristiana de Jóvenes para
hacer deportes. Cuando la ACJ se mudó para la calle Colonia, su lugar físico
pasó a manos de Juventus. Y allí se quedó Raúl. El tema es que participar del
grupo de básquetbol no era sencillo porque se mezclaban jóvenes de todas las
edades.
Hasta
que un día de 1995 apareció en escena Ariel Alsina para invitar a varios
veteranos de aquel grupo de Juventus a que fueran a entrenar con gente de su
misma edad en la Unión de Veteranos. Raúl no se fue más.
Va
tres días a la semana. No falla. Lunes, miércoles y viernes, si usted va a la
Unión, se encontrará con don Raúl.
“Es
increíble su fuerza de voluntad. Estos días de frío llegamos al gimnasio de la
Unión de Veteranos y Raúl ya está ahí, esperando para jugar”, expresó José
Cacho Moreira, que comparte la actividad con Chavarría.
Pero
acaso el dato más curioso lo aportó su compañero Daniel Dupuy que en la charla
con Que la cuenten como quieran
reveló que Raúl tiene un defecto: no deja que lo lleven a la puerta de su casa.
“Yo
vivo en el Cordón y él en la Plaza Libertad. No me cuesta nada dejarlo con el auto en su casa. Pero llegamos a la esquina
de 18 de Julio y Martín C. Martínez y se baja. Utiliza una valijita de viaje, con
rueditas, y ahí se toma ómnibus ahí y se para su casa. Es increíble. Con 90 años…”.
Helsinki 2019
En
1997 Raúl Chavarría viajó por primera vez con su nuevo grupo. Fue a Finlandia a
defender a la selección en un torneo de Maxibasquet. Paradoja del destino, en
2019 fue al mismo país a jugar el último Mundial.
Raúl
había sido impedido de viajar a Helsinki por su médico. A su edad, un vuelo de
tantas horas, no era recomendable. Junto con él se bajaba también Edgard Salvo.
“Para
nosotros fue un golpe cuando nos dijo que no viajaba. En ese momento Raúl tuvo
la generosidad de que, a pesar de no poder viajar, regalarnos a todos un equipo
deportivo largo”, contó Cacho Moreira.
Pero
unos días después ambos tomaron impulso y se subieron al avión.
“Me
quedó una secuela de ese viaje y fue que durante un mes me quedó un zumbido en
los oídos”, expresó Chavarría.
El
plantel del equipo uruguayo de +80 lo integraron Raúl Ebers Mera, Hugo
Cattivelli, Daniel Dupuy, Raúl Arnelli, Eduardo Folco, Juan Carlos Mollins, Washington Goyeneche, Edgard Salvo, Raúl Chavarría, José María Moreira, Walter
Bauzá y Alberto Feltrini.
Los homenajes
Antes
de partir al Mundial, la Secretaria de Deportes realizó un emotivo video
homenaje a la selección de +80 donde apareció don Raúl diciendo: “me siento
rodeado de amigos que me protegen, te ayudan y te enseñan, a vivir. Me ha servido
para nutrir mi vida”.
El
presidente de la Unión de Veteranos, Enrique Gubba expresó a Que la cuenten
como quieran: “Para la Unión es un orgullo tenerlo como un referente a Raúl,
para nosotros cariñosamente “el Viejo”. Significa un espejo para los jóvenes.
Es un espejo para nosotros que estamos unos peldaños abajo. Y esto nos demuestra
que cuando algo nos gusta y nos apasiona, y lo queremos hacer, se puede.
Demostrar que hay que matar la pereza, el hoy no tengo ganas de levantarme para
ir a entrenar, la verdad que tener a Raúl en la Unión es como tener un trofeo
siempre”.
“La
verdad, es impresionante la fuerza de voluntad, poder mantener esa vida social
activa y con el amor que debe sentir por el básquetbol. Es una historia
impresionante porque cuando uno está pensando en dejar de jugar y parece que se
termina el mundo, este tipo de personas te hacen ver que todo termina a una
edad tempana en la parte profesional, pero la humana perdura a lo largo del
tiempo”, expresó el presidente de la BUA (Basquetbolistas Uruguayos Asociado),
Leandro Taboada, a Que la cuenten como
quieran.
El
presidente de la gremial de basquetbolistas agregó: “tener consciencia social y mirar como
estas personas han hecho del basquet un modo de vida que ha perdurado en el tiempo,
es increíble. Debe ser lo más maravilloso que tienen. Y a esa edad tener
sólidos los vínculos sociales es ganar en la vida”.
A Raúl nada parece detenerlo. En tiempos de pandemia por el Covid-19 sigue tan campante. “No tengo temor de venir a jugar al básquetbol. Cada vez juego menos, porque tengo que dejar desarrollar a los otros”, expresó entre risas mientras Dupuy aportó que es el que mejor lo cortina.
"Verlo a Raúl ir a tomarse su ómnibus con su valijita y siempre a su tiempo, porque se puede disfrutar este deporte de muchas manera, y Raúl lo hace a su tiempo es un ejemplo. Yo le diría a todos los jóvenes que lo tomen como un gran ejemplo, que si bien tienen otras prioridades en la vida, que lo vean para el futuro porque todo se puede y todo se disfruta. A veces el deporte no es solo ganar y ganar. Hay muchas maneras de disfrutarlo, dentro y fuera de ella. Que lo hayan premiado en Fimba como el jugador de mayor edad, se imaginarán que como presidente de la Unión se me hinchó el pecho, pero a toda la Unión le pasó. Y a la propia Fimba le tiene que llenar de satisfacción tener gente de esa edad jugando al básquetbol. Raúl Chavarría, nuestro querido viejo, es un orgullo".
El
pasado 12 de agosto don Raúl cumplió años. La Fimba lo saludó a través de sus
redes sociales destacando que es el jugador más longevo en actividad. Ese día
recibió sendos homenajes de sus compañeros de equipo y de la Unión de Veteranos
presidida por Enrique Gubba.
Chavarría
se mostró sorprendido por los homenajes. “Yo no soy nadie y me da vergüenza que
me tomen como ejemplo”.
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Raúl Chavarría con Daniel Dupuy |
Sin
embargo, Leandro Taboada aportó que: “Es un caso que debería valorarse más de lo
que se valora”.
¿Qué
motiva a este hombre? La vida. Como dijo Ebers Mera: “La vida es un deporte
maravilloso. Hay que seguirla…”.
Y
Raúl reafirma el concepto de su compañero: “Yo vivo. El básquetbol es mi
rinconcito, es donde disfruto la vida. La veo pasar y la veo venir”, dijo visiblemente
emocionado. Se hizo una pausa y terminó la charla. “Esta es mi casa, el
básquetbol es mi casa hasta que me llamen de otro lado…”.
Un lujo tenerlo de compañero y siempre yendo a más. Gran ejemplo y lleno de alegres anécdotas. Sobre todo en dúo con el querido (Flaco) Edgard Salvo......
ResponderEliminarUn Ejemplo de Vida....Gracias Periodista "Que la cuenten cómo quieran".....Alberto Feltrini y Raúl Ebers Mera Dt(Bohemios) el Flaco Salvo Que Gran persona....GRACIAS AMIGO SEÑORANS
ResponderEliminarUn gran tipo, con el que siempre se aprende algo. Y una institución como la Unión de Veteranos de BB que nos permite seguir jugando a nuestras longevas edades. ¡Por muchos años más Raúl!
ResponderEliminarQue enseñanza. "Este es mi rinconcito, es donde disfruto la vida"
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