Ir al contenido principal

Entradas

Cuando llegó a Peñarol le mandó una carta a la vieja para contarle que Onega le había pedido un jabón. Menotti lo llevó al Barcelona de Maradona. Ídolo en Ferro y Vélez donde, en pleno partido, le hizo un homenaje a su viejo. Autor de tres goles en un clásico. El Pibe de Oro.   La sola mención del apodo alcanza para identificar a Julio César Giménez, el pibe que cuando tenía 15 años despertó el interés de Peñarol. El club movió fichas para traerlo pero el joven no bajó a la capital hasta no cumplir el mandato de su madre: que termine el liceo. Cuando tenía 16 años desembarcó en las inferiores de Peñarol donde apenas estuvo tres meses porque rápidamente debutó en Primera. No fue sencilla la tarea de la adaptación. Julio era muy pegado a su mamá y lo mandaron a vivir a una pensión en Ejido y Durazno con jugadores de otros equipos. Y el tema “en la pensión no se comía tan bien, los equipos tenían muchos problemas económicos y repercutía en todo. En aquellos años, estoy habland...
La calle Carlos Nery. El Toto y el Esteban. El tablero de chapa y el muro en la tribuna de la palmera. Botijas jugando a la pelota en el talud. Un campeón del Mundo preso por robar gallinas y hasta querer cortar un arco del Centenario con un serrucho. Cuantas cosas Danubio… Toto y Esteban “Por la calle Carlos Nery, tiririntin chueco y loco, jardinero a sus jardines, tiririn-tintín, el Toto. El pelo cortado al rape, tiririn-tintín fulero, por Jardines del Hipódromo, va sonriendo el jardinero. Tiririn-tintín su cuadro que nació en el 32, tiririn-tintín mellizos, de Maroñas y la Unión. Danubio florece el túnel y el loco Toto sonríe, mirada de bichicome, tiririn-tintín reviveeeeee...”. Como nunca una canción resume el espíritu de un cuadro como la que Jorge Lazaroff le cantó al Toto. Es Danubio en estado puro. Una de las canciones futboleras más lindas y sentidas que pinta al barrio, el orgullo por la zona, describe la mirada de bichicome, el pelo fulero, el jardinero y el amor al ...
Zapatillas rotas y ropa sucia. El menor de un hogar de gente pobre. En Colón le ofrecieron un reloj pero se fue a Racing por el valor de la palabra. El día que lo fueron a vender casi se agarra a trompadas. Era Cascarilla. El adiós a Julio César Morales, un jugador que fue ídolo en Nacional y Pelé en Austria. Se fue Julio César Morales. Vaya paradoja, en la cancha parecía interminable con aquella camiseta de Nacional con el cuellito en tres colores y el escudo en el corazón. Fue un hombre humilde. Silencioso. Alejado de las luces. Cascarilla nació y se crió en Brazo Oriental, “en una familia de gente pobre, con necesidades”, como él mismo dijo. Era el menor de siete hermanos, dos de los cuales - Walter y Ruben Ángel- llegaron a jugar en Divisiones Formativas de Nacional y en Rampla Juniors. Su apodo nació justamente por ser el hermano de los “cascarillas”. Para que tengan una idea de los cascarrabias que eran, en la escuela “Estado de Israel” jugaban al fútbol en el recreo y como...
Fue declarado antipatriota. Recibió las dos sanciones más insólitas de la historia del básquetbol uruguayo. Fue impedido de defender a la selección por 99 años. Y lo penaron por 18 meses a nivel local. Wilfredo Fefo Ruiz, el goleador inigualable, y dos historias increíbles que lo marcaron. La primera de las historias ocurrió en 1985. Wilfredo Ruiz, único jugador en la historia en anotar 84 puntos en un partido, había emigrado a Bahía Blanca donde rápidamente se convirtió en ídolo. “Jugué la primera liga que fue descomunal en un equipo sin pretensiones y salimos terceros porque nos mataron en la semifinal contra Ferro”, rememoró Fefo a Que la cuenten como quieran . Ruiz inició la segunda temporada en la vecina orilla y al poco tiempo fue citado por la selección uruguaya que iniciaba una preparación para el Mundial de 1986. Fefo pidió permiso en el club para venir a entrenar dos meses con la selección y los dirigentes le dijeron: “¿Y el sueldo quién lo paga?”. “Yo estaba casado, ...
“Dame la mano que me muero”, le dijo a la señora que lo asistió. Su acompañante falleció al instante. Lo internaron y cuando los médicos le dijeron que debían amputarle la pierna pidió morir. Hasta que entendió que lo importante es la vida y no un miembro. Foto Aníbal Nario A partir de ahí, Luciano Varela se levantó a pelear. Se transformó en una fiera competitiva. Para que tengan una idea: defiende a Uruguay en fútbol, básquetbol y tenis. Todo comenzó un día de marzo de 2018 cuando Luciano fue en su moto a la casa de un amigo. Allí, un conocido de su amigo, le pidió si lo llevaba a dar una vuelta en la moto. Eran las 11 de la noche cuando se calzaron los cascos y salieron. Circulaban por Avenida Centenario cuando un auto los encerró. El acompañante se asustó y se tiró del rodado por lo que Luciano perdió el control y voló por el aire. La caída fue durísima. Enseguida apareció una señora para asistir a los heridos. A Luciano le costaba respirar. No sabía que tenía las costillas fra...
La caída del sol en el Nasazzi. El aroma del habano del viejo. La foto con Chiquito Vismara siempre al lado. La vuelta olímpica con su señora embarazada. El orgullo de la estrella en la camiseta. Llorar al hablar del cuadro. El Pocho Navarro es Bella Vista en estado puro. Su única camiseta en Uruguay. Su historia con el club comenzó de manera curiosa. Jugaba en la Quinta de Peñarol cuando en un amistoso contra los papales les marcó dos goles. El Pocho quedaba libre a fin de año, por lo que su padre no dudó en apersonarse al otro día en Acodike, la empresa donde trabajaba el técnico de las formativas papales, Sergio Markarian. Don Navarro le dijo al DT que su hijo quería jugar en Bella Vista. Sergio no dudó un instante y brindó su inmediata aprobación. Fue de ese modo que Rubens Pocho Navarro empezó a escribir con los papales una historia a pura emoción. “Lo que siento por Bella Vista no lo puedo describir con palabras. Recuerdo que cuando estaba en el exterior llamaba al period...