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En el silencio del olvido las rodillas dejaron de responder. Las prótesis fueron la solución hasta que una falló. Pasó año y medio en silla de ruedas. Una tribuna del Casa Blanca de Liga de Quito lleva su nombre. Es uruguayo, pero se lo conoce por el Tano. Francisco Bertocchi, el hombre del que habló el mundo  cuando igualó la histórica marca de Pelé anotando 8 goles en un partido. Hoy, a los 74 años, disputa el juego más importante de su vida: volver a caminar. Francisco Bertocchi estaba a punto de cumplir 15 años cuando fue a la Quinta división de Wanderers. Fue una ráfaga. A los 17 años lo hicieron debutar en Primera. El día que lo llamaron para jugar el bohemio debía visitar la cancha de Rampla. Lo pararon de puntero izquierdo. A su frente, un hombre de enormes piernas, pelo raso y gesto duro: Luis Peta Ubiña. “Me acuerdo que en la primera pelota me pegó un trancazo y me movió los dientes”, rememoró el Tano en charla con Que la cuenten como quieran . Y agregó: “Jugó fuerte ...
Su padre murió de cáncer y su madre fue asesinada por su pareja cuando era un niño. Quedó huérfano y fue mandado a un hogar de menores. Su abuela lo sacó. Años después encontró la felicidad en Uruguay adoptando un niño. Reque Newsome, historia de amor y valentía Foto: Twitter Reque Newsome Reque tenía ocho años cuando su madre le comunicó la infausta noticia. Su papá la había peleado contra el cáncer. No pudo. El golpe fue duro. Tres años después el destino se volvía a ensañar con aquel niño al que no sabían cómo avisarle lo acontecido. Su mamá había sido asesinada por su pareja de entonces. El chico se encerró en su dormitorio y no quería salir. No entendía los motivos por los cuales la vida era tan dura con él. Al quedar huérfano fue enviado a un hogar de menores. Su destino era desconocido. Esperaba por una familia que lo pidiera en adopción para iniciar un nuevo camino. Finalmente, su madrina lo sacó del lugar y terminó siendo criado por su abuela. Debió crecer a ritmo acelerad...
Las locuras de Sánchez Padilla. Entró a la cancha de Verdirrojo y pidió que lo aplaudieran, lo bajaron de una trompada en Aguada, paró un partido y habló por micrófono para que no lo insultaran. Llegaba a las canchas en moto y de sombrero. Arbitró Juegos Olímpicos y Mundiales y llegó a revelar: “yo no me creía que era Dios, pero estaba cerquita…” En el fondo, una improvisada pieza hacía las veces de vestuario. La puerta se abrió y los dos árbitros se encaminaron al rectángulo de juego. Impecablemente vestidos. Pelo engominado. Andar compadrón. La cancha de Verdirrojo ardía. El cuadro del Cerro recibía a Tabaré. El que ganaba subía a Primera. Sánchez Padilla y Guillermo Garibaldi ingresaron y a la gente no se le movió un pelo. Julio se paró en el medio del rectángulo de juego y pegó un alarido que sorprendió a propios y extraños: “¿Qué pasa?”. Silencio e incredulidad. La gente apenas atinó a mirar, cuando Sánchez Padilla, sin dar un minuto para la reacción, volvió a gritar: “¿Por qu...
¡Sapuca! El desconocido brasileño que entró en la historia de Miramar y generó el inédito retiro de confianza del plantel cebrita a su propia directiva. Cuando lo vendieron quebró la tablita y se elevó la cifra que debía recibir el club. Un goleador que explotó en Uruguay y fue ídolo en Colombia. Foto: Giovinatti (twitter @miramaroficial)   Bolsito en mano, el moreno desembarcó en Los Aromos. Llegaba procedente de Santa Rita do Sapucaí. Su nombre: Aparecido Donizete de Oliveira. Era un verdadero desconocido. El técnico de Peñarol de entonces, Luis Alberto Cubilla, lo mandó para su casa. El entrenador se había jugado por el paraguayo Carlos Yaluk. Poco después el club se embarcó en la campaña "A Morena lo traemos todos" para repatriar al Potrillo desde España. Jamás imaginó Cubilla que aquel moreno de bigote y piernas largas terminaría haciendo honor a su nombre, Aparecido. El hombre, lejos de apagarse, se aferró a la única chance que surgió en el humilde Miramar Misione...
Fito, la leyenda del panameño con corazón uruguayo (Foto Fepaba). Llegó a Uruguay por una temporada. Se quedó 27 años. Defendió a la celeste y jugó hasta los 47 años. Guapo como pocos. Terminó viviendo en una pensión. El 12 de noviembre de 2018 su corazón dijo basta. Primer partido del campeonato. Debut del cuerpo técnico de Biguá. Neptuno el rival. Fin del primer tiempo en la cancha del club de Villa Biarritz. Gana la visita. Los jugadores de Biguá van a la sala de sesiones para escuchar la charla técnica. Y antes de que el técnico Víctor Berardi comience a hablar, el panameño Fito Medrick pide la palabra. Su actitud sorprendió porque Adolfo era justamente un hombre de hablar poco. Tosco en el trato. Un jugador que amedrentaba con el gesto serio de su cara. “Antes de que empieces a hablar, ¿puedo decir una cosa?”, le dijo Fito al técnico ante la atención de todos sus compañeros. Le ceden la palabra y con la mirada fulminante que tenía, el pana arrancó: “A este... –dice Fito mira...