El Loco Montaño: el peronista que relataba sus jugadas y le gustaba tanto la rula que una noche se tiró arriba de la mesa y dijo ¡me juego! Foto CA Huracán.com Al Loco le gustaba la farra. La noche, la rula, el cabaret. Los sábados era el día… Montaño ya jugaba en Peñarol y los dirigentes conocían su fama. El elenco aurinegro concentraba en un hotel céntrico y, como no podía ser de otra manera, el Loco se escapaba. Entonces, los dirigentes, cansados de la situación, resolvieron que un integrante de la directiva se concentrara con el plantel para marcar de cerca al argentino y no saliera de farra. Pero el Loco se las ingeniaba para escapar. Un domingo, a las seis de la mañana, Montaño volvía de la garufa y al doblar la esquina vio al dirigente paradito como un soldado en la puerta del hotel. Obviamente lo estaba esperando. No había escapatoria. Pero el Loco siempre tenía una moña. Y cuando se acercó a la puerta, Montaño lo anticipó: “¿Qué dice, don? Ta lindo el día, eh. Por eso apro...