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Con las milanesas en los zapatos: la memorable gira de Sud América donde   el plantel quedó anclado en Europa y sin dinero para regresar    Parecía mentira. La IASA (Institución Atlética Sud América), el viejo cuadro de Villa Muñoz que la peleaba desde la humildad se iba de gira. Los dirigentes mandaron comprar trajes nuevos. Ropa de lujo jamás vista en el barrio. Cuando los vieron salir nadie lo podía creer. ¡Los jugadores de Sud América rumbo al aeropuerto! ¡De traje! Quién iba a decirlo… Roberto Mocchi no olvidaba el día que le comunicaron que formaba parte de la delegación porque uno de los símbolos del club como Celmar Aguilar se bajaba. “Sapo, mañana andá a la sede para que te den todos los papeles y probate el traje porque Celmar (Aguilera) no viaja y vas vos a la gira’, me reveló Mocho Romero. “¡Me quería morir! ¡A Europa! Yo jugaba en Cuarta y Quinta”, expresó Mocchi para introducirnos en el cuento de hadas de la IASA. Europa era el destino. H...
El día que un jeque pretendió comprar el contrato de Tabárez Foto: AUF     Fin del sueño. Suárez ya la había sacado con la mano. El Loco ya la había picado. Y Forlán se había consagrado como el mejor jugador del Mundial. Sudáfrica 2010 quedaba atrás. Al otro día de la derrota con Holanda, que terminó dejando a Uruguay en el cuarto puesto, el Maestro Tabárez tomaba un café con sus colaboradores. Imperturbable como siempre. En eso llegó al comedor Sebastián Bauzá. Se sirvió un café y se sentó en la misma mesa. Y si bien su mandato como presidente de la AUF había terminado lo carcomía una inquietud: la continuidad de Tabárez al frente de la selección uruguaya. “Maestro, si yo sigo tenemos que sentarnos a renovar el contrato”, le disparó Bauzá en un momento de la charla. La respuesta del técnico fue tajante: “Gracias, regresemos y después hablamos”. En Montevideo se armaba una caravana increíble que terminó en la explanada del Palacio Legislativo donde se inm...
Diagnosticado de cáncer, temió la muerte, lloró, sufrió, la peleó, y la vida le regaló una hija: el conmovedor relato de Marcelo Tabárez Foto: Danubio oficial Cáncer. La palabra tan temida. Pensó en la muerte. Se desahogó con su padre en el auto. Se abrazaron y lloraron. Pidió ser operado rápidamente. Lo intervinieron e inició la quimioterapia. Tiempos duros. Náuseas y vómitos. Picos altos y bajos. La guerra mundial dentro de su cuerpo. Rezó sin saber rezar. Se aferró a su familia y su lema: “Me verán volver”. Marcelo Tabárez es dueño de una historia conmovedora y de su caso se rescata un claro mensaje: todo está permitido, menos dejar de luchar. Corría el año 2015 cuando todo se precipitó. Un control antidopaje tras un partido de Copa Libertadores con Danubio y la aparición de una hormona con niveles muy altos en su cuerpo. Marcelo reveló a Que la cuenten como quieran que desde hacía un tiempo estaba con un testículo inflamado, pero le restó importancia al tema....
¡Solo en Uruguay! El insólito partido donde los jugadores se hacían dobles en contra para forzar un alargue “Tengo una que es memorable… ¡Se me armó un lío con eso!”, me dice Cacho sentado en el sillón de su apartamento en pleno Pocitos. Se acomoda, lo mira a Gerardo Schuster que fue testigo de aquella charla, arranca y parece mentira, pero me transporta al lugar… Minuto de tiempo en la cancha de Bohemios. Desesperación y nerviosismo en el banco. Unos alcanzan agua, otros dan aire sacudiendo toallas. El técnico se para delante de su quinteto y da una orden que sorprende. Los juveniles de Bohemios se miraban y sus gestos lo decían todo. Confusión primero. Incredulidad después. “Caldera, sacás vos. Se la das a Daniel. Y vos, Daniel, te metés el doble en contra”. El inconfundible vozarrón de Cacho Perreta sacudía aquel instante de locura. Los jugadores no podían creer. Entonces Daniel Rafaelli se animó a preguntar: “¿En contra me hago el doble?”. A lo que Cacho ...
Levantarse y no tener un vaso de leche, vestirse con ropa de la feria de $ 10 y pedir para comer: la historia de superación de Michel Araújo   La retroexcavadora rugió. La casa se desmoronó. Michel se largó a llorar. Parado, sin hablar, se le caían las lágrimas. Le tiraban abajo la casa de su infancia. Ya había pasado hambre, sabía lo que era levantarse y no tener un vaso de leche para desayunar. Faltar al liceo por no tener championes. Comer pescado hasta el hartazgo porque era lo que pescaba su padre. Jugar con zapatos encintados, laburar de mozo o cortar pasto por unos mangos. Pero todo aquello era insignificante con el dolor de aquel día en que la máquina les tiró la casa abajo. Tenía 12 años. Las lágrimas le brotaron. Lloró de dolor. Se quedaban sin techo. La vida de Michel Araújo no fue fácil. Es un canto a la superación. Las vivió y las pasó absolutamente todas antes de su presente en Fluminense de Brasil. “No fue sencilla… Soy de una familia muy humilde (7...