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El yankee que jugaba cuando aparecía Espert y el pase de Manzana López por un pool: Cyssam historias de un sentimiento   La Federación Uruguaya de Básquetbol había dado el ultimátum. El club que no tenía tablero electrónico no podía jugar en Segunda. Por la calle Marcos Sastre cundió el pánico. Era viernes. El equipo debutaba el martes. No había tablero. No había dinero... El cuadro se había gastado los pocos pesos que le quedaban en la incorporación de Fernando López. El pase del Manzana fue histórico. Lo pagaron con la venta de una mesa de pool. Pero aquella tarde un par de jugadores rascaron los bolsillos y lograron adquirir un tablero sencillo y a bajo costo. Claro, el tema era dónde ubicar y cómo levantar aquella pesada estructura. No había forma. Entonces a uno se le ocurrió salir a comprar dos puntales de eucaliptus para levantar el tablero y de esa forma poder arrancar el campeonato de ascenso. El tema es que, como la cancha era abierta, había que sac...
Los cuentos de Barbat que negociaba sus contratos con uno de los reyes del Cartel de Cali: “para esa gente la palabra es la palabra” Foto: Martín Cerchiari Viajar en una BMW blindada con motos de seguridad abriendo y cerrando el paso. Llegar a la cárcel, que le presenten a uno de los cabecillas del Cartel de Cali y comer a la carta. Ver como ese hombre manejaba el mundo desde ahí adentro. Y con el tiempo recibir el habitual llamado de don Miguel Rodríguez Orejuela, alias El Señor, fueron algunas de las inolvidables experiencias que vivió Luis Barbat en su paso por América de Cali. Corría el año 1993 cuando Luis Barbat desembarcaba en Colombia. Jamás imaginó que firmaría su contrato en la cárcel. Que se sentaría frente a frente con unos de los cabecillas del Cartel de Cali y muchos menos que allí, con un hombre detenido, se sentaría a almorzar a la carta. Dice la leyenda que Miguel se empezó a hacer conocido debido a su fanatismo por el fútbol. El hecho de ser herman...
El jugo loco de Colonia y eche nafta pa’ llevar al Willy Gutiérrez a Montevideo Foto: AUF Año 1998. El jugo loco estaba preparado. El técnico de la selección de Colonia llamó a los jugadores para la charla. Nadie obedeció. Los nervios gobernaron la escena. El hombre llamó nuevamente. Pero nadie se movió. ¿Qué pasaba? El relator de la radio local no había llegado a la ciudad de Rosario. La cábala se rompía. El ritual decía que, antes de salir a calentar, el relator debía hacerle una nota a Carlos Mederos y terminar la charla brindando con un vaso de jugo. Pero aquella vez el móvil de la radio se rompió en el camino y la cábala sufrió una pequeña modificación: se realizó minutos antes de que el cuadro entrara a la cancha. Mederos brindó declaraciones, le dio la mano al hombre, y Omar, el kinesiólogo de aquella selección, le arrimó el vaso para brindar. Claro que nadie le avisó al relator que, en lugar del jugolín que siempre tomaba, le habían servido jugó loco. Un p...
A la uruguaya: con camisetas desteñidas y sin saber quién era Jordan Revista Podium Los jugadores de la Selección uruguaya de básquetbol fueron citados en Santa Lucía, Canelones. La empresa de calzado deportivo Seral, que había ingresado en el mercado para competir contra los championes Charrúa de Funsa, realizó la presentación de la indumentaria deportiva con la que los celestes viajarían a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. A los jugadores les regalaron unos championes celestes. Hasta ahí todos contentos y locos de vida con la ropa. Pero, inesperadamente, el problema se presentó en el debut de Uruguay. ¡Los números de las camisetas se destiñeron! ¿Cómo? Sí, se destiñeron. Incluso el carismático entrenador Pirulo Etchamendi salió del paso diciendo con su particular estilo que aquello había sido una táctica para que los rivales no supieran quiénes eran los jugadores uruguayos. La participación de Uruguay en aquellos Juegos Olímpicos dejó innumerables histor...
Allende: el jugador que Rentistas compró por costillas de carne Foto: Twitter club Rentistas Paradoja del destino. Aquello que los padres combatían, se terminó convirtiendo en un aliado. Los juegos virtuales nunca fueron tan bien vistos como en la era coronavirus. Los botijas, en tiempos donde se sugiere no salir, le ganan horas al día frente a la computadora. Los partidos de fútbol virtuales son uno de los pasatiempos favoritos.  Allí arman sus equipos, “compran” jugadores y disputan campeonatos. En ese mundo virtual hay un solo aspecto del juego en el que el mercado de pases tiene punto de comparación con la realidad: la cotización de los jugadores. Cuesta creer lo que invierten los principales clubes del mundo para reforzar sus equipos. Cifras alocadas. En algunos casos hasta obscenas. Una realidad que contrasta con la particular historia de Daniel Allende, un jugador de Rentistas cuyo pase se pagó con costillas de carne. Tan insólito como real. All...