El trofeo del goleador de la cárcel que está en las mejores manos Ricardo La Gata García Golpes y torturas. Días sin comer. Hambre y frío. El doctor Marabotto estuvo a punto de matarlo. No vio nacer a su hija. Lo echaron del país por su militancia política. Vivió en Chile, fue adiestrado para la guerrilla en Cuba y entró camuflado a República Checa con bigote y pelo teñido. A su regreso armó una nueva familia. Pero la vida le pegó otro golpe. Su señora falleció. Quedó solo con tres niñas. Dedicó su vida a la docencia enseñando básquetbol en una escuela pública. Con el paso de los años, se enteró de la particular historia de un trofeo de goleador que le impidieron ganar en la cárcel. Un hueso que perdió a manos de Carlos Haller y que hoy está en poder de unos de los mejores jugadores de la historia del básquetbol uruguayo, Horacio Tato López. Esta no es una historia más. Esta es una historia que dejó huellas y marcas para toda la vida. Cuando Ricardo La Gata Garc...